Omicrono-EE Agencias

WhatsApp es la aplicación más usada en España y una de las más utilizadas entre los ciudadanos europeos. Sin embargo, tras los recientes cambios en la política de privacidad, las instituciones de la Unión Europea (UE) están abandonando el servicio de mensajería instantánea de WhatsApp, filial de Facebook, para mudarse a la plataforma Signal, que es también estadounidense pero que en Bruselas consideran más segura.



Tanto la Comisión Europea (CE) como el Consejo de la UE han pedido a sus empleados que dejen de utilizar WhatsApp. Este último, además, ha anunciado a los periodistas que próximamente utilizará Signal para relacionarse con los medios de comunicación y se espera que el Ejecutivo comunitario siga los mismos pasos próximamente.



"El Consejo de la UE cambiará la plataforma de mensajería instantánea que usa para compartir información con los periodistas: trasladaremos los grupos (de chat) de WhatsApp a Signal", ha informado el Consejo, que apunta que la mudanza se haría después de la cumbre de esta semana.



Mientras que desde el Parlamento Europeo (PE), su portavoz, Jaume Duch, ha explicado que ahora "utilizamos sobre todo WhatsApp", aunque "estamos pensando en pasar a Signal porque parece más seguro, pero siempre será una cuestión optativa". 

Una red segura

No obstante, en cualquier caso las comunicaciones sensibles entre los altos cargos de las instituciones no se desarrollan, en teoría, a través de WhatsApp, Signal o similares.



La Comisión dispone de herramientas propias y redes y ordenadores seguros para los contactos diplomáticos, como el llamado Rescom, que permite usar esas plataformas de comunicación a través de una infraestructura protegida, duplicando así la seguridad, explica a Efe una fuente europea familiarizada con el asunto.



También existen sistemas propios de encriptación como Zeus, un dispositivo externo con un programa que permite enviar un correo electrónico a través de una plataforma comercial que el destinatario sólo puede leer si también tiene una terminal Zeus.

Cambio en la política

La decisión de las tres instituciones comunitarias se produce después de que WhatsApp modificara a mediados de mayo sus condiciones de uso para compartir más datos con Facebook, su matriz desde 2014.



Sin embargo, la CE ya se había marcado en 2020 el objetivo de reemplazar WhatsApp por Signal al menos en algunas delegaciones diplomáticas, según documentos consultados por la agencia Efe.



Muchos expertos coinciden en que más allá de esa modificación de la política de datos, Signal se considera más seguro, pues no funciona con objetivos comerciales, no recolecta metadatos y datos de telemetría y trabaja en código abierto, con lo que expertos independientes pueden auditar el sistema, entre otros aspectos.

Signal, favorita de Elon Musk

Signal Messenger, creada por Brian Acton, uno de los fundadores de WhatsApp que dejó la empresa en 2017 y en 2018 lanzó su nueva plataforma a través de la organización sin ánimo de lucro Signal Foundation, es la aplicación que privilegian algunos rostros conocidos preocupados por la confidencialidad de sus comunicaciones.



Uno de los más recientes ha sido Elon Musk, cofundador de Tesla o SpaceX ya que considera que la privacidad y seguridad es considerablemente mayor a la que ofrece WhatsApp. Sin embargo, otros perfiles más cercanos a la política también se han posicionado en este sentido.

El antiguo miembro de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos Edward Snowden, asilado en Rusia, o el expresidente catalán Carles Puigdemont, residente en Bélgica, a quien España reclama por organizar un referéndum ilegal en 2017 y a continuación huir a Bélgica, han alabado públicamente la confidencialidad de Signal.

La mala reputación de Facebook

Facebook arrastra desde hace años una complicada relación con las instituciones comunitarias, hasta el punto de que su fundador, Mark Zuckerberg, tuvo que acudir en 2018 a la Eurocámara -de manera voluntaria y no por obligación legal como en Estados Unidos- para dar explicaciones sobre algunas prácticas de su red social.



En concreto, se le interrogó por la filtración masiva de información a la empresa Cambridge Analytica, que se cree pudo condicionar el referéndum del Brexit, además de la victoria de Donald Trump, ambos en 2016.



Reiteradamente, la CE pide a esa y otras plataformas digitales como Twitter o Google que hagan más esfuerzos por eliminar la desinformación de sus servicios, la última vez el mes pasado a propósito de las falsedades vertidas sobre las vacunas contra la Covid-19.

Pero Facebook es la que peor parada suele salir, como dejó patente en 2018 la comisaria europea de Valores y Transparencia, Vera Jurova, que criticó la opacidad de los términos de uso de esa empresa en relación con los datos de los usuarios y, a título personal, compartió lo que opina de la compañía.



"Tuve una cuenta de Facebook por poco tiempo. Fue un canal de basura. No esperaba tal torrente de odio. Decidí borrar mi cuenta porque me di cuenta de que habría menos odio en Europa al hacer esto", dijo.



El de la mensajería instantánea no es el único debate interno en las instituciones europeas en términos de seguridad. En el Ejecutivo comunitario hay expertos que cuestionan la conveniencia de que el grueso de las comunicaciones de trabajo en remoto durante la pandemia pasen a través de programas del paquete Office 365 de la multinacional estadounidense Microsoft. 

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